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Joven que estuvo en coma tras cirugía de aumento de senos enfrenta dura recuperación





CONOZCA LA HISTORIA DE LINDA PEREZ




 Hasta el 15 de agosto del 2013, Linda Pérez de 18 años, era una de las jóvenes cubanas más bellas de su vecindario en Coral Gables (Florida). Pero ese día, fue ingresada en estado crítico en un hospital, donde estuvo en coma hasta octubre, debido a las agudas y graves infecciones que contrajo después de hacerse un implante de senos en la clínica estética "Coral Gables Cosmetic Center".


Dos semanas después de someterse a un procedimiento de aumento de pecho en una clínica de Coral Gables, en agosto del 2013




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 Linda Pérez, la joven de 18 años que quedó en coma tras someterse a una cirugía de aumento de senos en agosto del año pasado, se está recuperando en su casa, entiende lo que le dicen, es capaz de pronunciar algunas palabras y de realizar algunos movimientos.




Mariela Díaz, la madre de Pérez, afirmó que la joven ya no necesita una sonda para alimentarse y lentamente está haciendo avances, como, por ejemplo, mover los pies.






“Tengo una esperanza muy grande, porque está viva y en mi casa”, dijo Díaz.

Sin embargo, la mujer señaló que los médicos no saben si Pérez podrá recuperarse totalmente y que su hija, visiblemente demacrada y muy delgada, no puede caminar ni abrir las manos y solo hilvana algunas expresiones como “sí”, “no” o “me duele”.




“Estoy mal, sin poder verla como ella era antes”, dijo Díaz. “Yo le doy sus alimentos, yo la visto, yo la baño”.




Los problemas de Pérez comenzaron poco después de que concluyera su operación de aumento de senos. Un informe que su cirujano, el doctor Jacob Freiman, envió al Departamento de Salud de la Florida, explicaba que el anestesista Mario Alberto Díaz le informó de que el ritmo cardíaco de Pérez “estaba muy bajo” por lo que hubo que suministrarle atropina y practicarle compresiones torácicas.



Algo más de una hora después de que comenzara la operación, Pérez fue trasladada de emergencias al Hospital Mercy donde, según los familiares, se le diagnosticaron daños cerebrales.

Pérez sufrió múltiples complicaciones y durante semanas permaneció en coma. Díaz aseguró que algunos médicos estaban ya aconsejando a la familia que desconectaran a su hija de las máquinas que la mantenían con vida cuando la muchacha despertó en octubre.


Pérez volvió a casa a finales de noviembre, pero desde entonces ha tenido que ser ingresada de nuevo en el hospital un par de veces. En casa, una enfermera la cuida las 24 horas del día.



La mujer señala que piensa seguir adelante con el procedimiento para demandar a la clínica Coral Gables Cosmetic Center por negligencia médica y que está realizando los trámites necesarios para convertirse en su guardiana y poder tomar decisiones por ella, sobre todo para poder cuidar de su nieto.



El abogado de la familia, Mark Eiglarsh, se negó realizar comentarios.

El representante legal de Coral Gables Cosmetic Center, Kubs Lalchandani, afirmó que no podía comentar mucho porque debe respetar las leyes que protegen la privacidad de los pacientes, pero sí señaló que ha pedido el historial médico de Pérez en el Hospital Mercy para poder llevar a cabo su propia investigación sobre lo sucedido.


Freiman aseguró en su informe que la madre de Pérez, Mariela Díaz, le dijo a través de un médico que tradujo las palabras de la mujer al inglés que Pérez había sufrido un incidente similar cuando dio a luz a su hijo, que ahora tiene 4 años.

“Le pusieron anestesia espinal y necesitó ser intubada”, señaló Freiman en su informe que Díaz le había dicho.


“Nada de esto se conocía antes y creo que la paciente escondió este hecho por miedo de que no se le practicara la cirugía”, continuó Freiman, quien señaló que Pérez le había dicho que no tomaba drogas, había dejado de fumar recientemente y había tenido un vago historial de convulsiones ocho años antes, pero que no había tomado medicamentos desde entonces y que no tenía ningún problema con la anestesia o anormalidades en el corazón o en los pulmones.






Tanto el padrastro de Pérez, Fernando Izquierdo, como el abogado Eiglarsh negaron en agosto que Mariela Díaz le hubiera dicho eso a Freiman, o algo que hubiera podido ser interpretado de ese modo.

“Cuando dio a luz le pusieron la epidural y no tuvo ningún problema”, aseguró Izquierdo.

Freiman está certificado por la Junta Americana de Cirugía Plástica, y no se encontraron antecedentes de problemas previos en su práctica médica.



Sin embargo, el anestesista Mario Alberto Díaz había sido condenado a 30 meses de prisión y dos años de libertad condicional en Iowa por suministrar irregularmente ciertos medicamentos. La Junta de Medicina de la Florida lo suspendió por estos cargos durante seis meses y determinó que durante un año debería ser supervisado en el ejercicio de su trabajo.

Actualmente su licencia está activa, pero tiene prohibido prescribir drogas a través de la internet, según la página web del Departamento de Salud de la Florida.




Además, Díaz fue uno de los demandados por negligencia médica por la muerte de una paciente de 35 años tras someterse a una operación de aumento de glúteos en la clínica Strax de Lauderhill.

La demanda acusaba a Díaz de no haber desaconsejado ciertas decisiones médicas, más guiado por su ánimo de ganancia económica que por razones médicas, de no actuar para responder a los síntomas de la paciente y de no reconocer ciertos signos que revelaban que la paciente estaba en una condición más grave, entre otras acusaciones.

Osvaldo Vargas, esposo de la paciente fallecida, Lidvian Zelaya, decidió retirar la demanda y el caso no llegó a ser juzgado. El abogado de Vargas en el caso, Spencer Aronfeld, afirmó que su cliente no quiso arriesgarse a pagar miles de dólares persiguiendo la demanda, ya que iba a ser muy difícil recuperar el dinero porque los demandados no tenían suscrito un seguro por negligencia médica.




El anestesista ya no figura como empleado en la página web del centro médico.

Mariela Díaz dijo que un médico le recomendó que no le hablara a su hija sobre lo ocurido.

“Ella entra en depresión y llora”, dijo Díaz. “Ve que no puede caminar y cuando se da cuenta de lo que le pasó, llora”.



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